Mindfulness, atención plena

El perdón no es una emoción; es un acto de voluntad.

Corrie ten Boom

Por Mayú Sidi

Es evidente que los buenos hábitos impactan de forma positiva en nuestro día a día. Los hábitos saludables: tener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, dormir las horas recomendadas etc. se sincronizan en un engranaje y no sólo mejoran considerablemente nuestra salud sino también influyen en nuestro estado de ánimo. Y sin duda, cuidar de nuestra salud mental es un eslabón imprescindible en una cadena de hábitos saludables, por ello hoy hablamos del Mindfulness. 

El mindfulness es un simple ejercicio de respiración que nos conecta con el momento presente mediante una respiración relajada y consciente. La palabra mindfulness significa atención plena, es decir focalizar nuestra plena atención en el aquí y el ahora sin emitir juicios, concentrándonos tan solo en lo que sucede en nosotros y en nuestro alrededor. De esta forma dejamos pasar los pensamientos nocivos sin recrearnos en ellos. Una mente dualista, que constantemente piensa en los errores del pasado o las preocupaciones del futuro es una mente que nunca se sacia y nos consume. Una vez adentrados en la práctica del mindfulness comenzamos a tomar conciencia de nuestras emociones y de nuestro ser en general. Y con ello comenzamos a observarnos desde una perspectiva que antes no teníamos y que nublaba el pensamiento constante. Con la práctica del mindfulness comenzamos a identificar estos prejuicios estériles y volvemos a poner el foco en el momento presente, mejorando por consiguiente nuestra concentración. Si hay algo que me gusta del mindfulness es que es un desencadenante de muchos otros buenos hábitos y virtudes.

Podría considerarse el Mindfulness como un tipo de meditación, sin embargo, el mindfulness es una práctica desarraigada de cualquier religión o creencia. Es más, a lo largo de las últimas décadas la ciencia ha realizado diversos estudios acerca de esta práctica de respiración y ha evidenciado los múltiples beneficios del mindfulness. Los objetivos de esta meditación están orientados a mejorar nuestra salud, tanto anímica como física. Por lo tanto, el mindfulness es una práctica pragmática que puede ser guía para cualquier persona independientemente de sus creencias o circunstancias.    

Anteriormente mencionamos algunos beneficios de la práctica del mindfulness. Sin embargo, ¿cuáles son exactamente estos beneficios? y aún más importante ¿cómo se practica el mindfulness? Respondiendo a la primera cuestión, lo cierto es que los beneficios del mindfulness son más que diversos: ayuda a controlar el estrés y la ansiedad, reduciendo los niveles de cortisol (la hormona que se libera en situaciones de estrés). Reduce los problemas de insomnio, favorece la concentración, aumenta la paciencia y la gratitud, mejora la memoria, ayuda a conocerse a uno mismo etc. Por lo general, todos estos beneficios caen en cadena, es decir, cada beneficio estimula la aparición de los otros. 

En respuesta a la segunda pregunta he decirte que comenzar a practicar mindfulness es relativamente sencillo:

  1. Comienza por buscar un lugar tranquilo lejos de los ruidos en el cual te sientas cómodo y relajado. 
  2. El mindfulness se práctica sentado, ya sea en el suelo en posición de loto, sobre una alfombra o esterilla, sobre una silla o en la orilla de la cama. Sea cual fuese tu elección lo más importante es que te sientas cómodo y mantengas la espalda recta para que la respiración pueda fluir de forma correcta y lo más natural posible. 
  3. Asegúrate de estar cómodo en todo momento, sin tensar ningún músculo. Si no te sientes cómodo con una determinada postura puedes cambiar, siempre y cuando no olvides el punto 2. Usa ropa cómoda, se trata de estar lo más cómodo posible, valga la redundancia. ¡Ahora ya estamos preparados!
  4.  Procura relajar todas las tensiones musculares, incluidos los músculos de la cara. Siéntete sin presión, relajado, recuerda que estamos buscando exactamente eso. Damos gran valor al respeto y el cuidado, nuestro cuerpo también merece lo mismo y éste es su momento.
  5. Ahora cierra tus ojos, concentra tu atención en tu respiración, date cuenta de cómo fluye, del nivel de aire que inspiras y expiras. Relaja tus hombros, aquí se suele acumular gran tensión y si hay alguna parte de tu cuerpo que aún sigue resistiéndose date cuenta de ello y apórtale calma. La mente también es un músculo que hay que ejercitar de forma sana y consciente y este es su momento, por ello vuelve tu atención a la respiración. Date cuenta de cómo fluye, de su intensidad, del nivel de aire que inspiras y expiras etc.   
  6.  Al principio esto puede resultar un poco difícil porque nuestra respiración está agitada y es inconstante. Pero poco a poco, si te concentras en tu respiración te darás cuenta de que ésta va a coger su propio ritmo y fluirá prácticamente sola. A medida que vayas practicando será más fácil comenzar y llegar a este punto de fluidez respiratoria. 
  7. Es normal y sobre todo al principio que tu atención se desvíe hacía miles de pensamientos repentinos y traiga al recuerdo distintas situaciones, personas etc. No te preocupes, eso es normal, no niegues estos pensamientos ni los juzgues, simplemente déjalos marchar como una nube desaparece en el cielo y vuelve tu atención a tu respiración. Así una y otra vez. 
  8. Con el tiempo enfocarte en tu respiración será cada vez más fácil, la práctica hace al maestro. Hay un proverbio que escuché de un amigo que dice algo así: “Puerta de hierro, casa de paja”. Ello hace alusión a que el inicio de los retos siempre es la etapa más complejo y difícil de superar. No caigas en la desmotivación y si decides persistir los resultados se harán evidentes en el tiempo. En relación al esquema tiempo/resultados en cada persona se manifiesta de forma diferente, pero te puedo asegurar que desear seguir practicando es una muy buena señal de que se está progresando. En lo que se refiere al tiempo de práctica de 10 a 30 minutos al día es suficiente. Al principio comienza por realizar unos minutos para que la mente se vaya acostumbrando a este nuevo hábito. No fuerces tus intenciones pero dale tregua a la mente, ¿qué mejor pensamiento que atraer buenas vibras?¿qué mejor plan que estar sano? 
  9. Por último he de decir que la práctica del mindfulness es diferente en cada persona. Es cierto que existen unos simples patrones fijados pero el progreso y la experiencia de cada uno/a son únicos. En sintonía con la clásica frase, “cada persona debe de encontrar su propio camino” y por ende debemos amoldar la práctica del mindfulness a nuestras necesidades y circunstancias. Pero lo que no es refutable son los diversos beneficios comprobados que otorga esta práctica para la salud. No obstante, te invito a indagar sobre el tema si es de tu interés. Hay contenidos de gran valor en la web y mucho más rigurosos que este artículo. Os dejaré algunas recomendaciones al final. 

Desde mi experiencia el mindfulness ha sido un ancla que me ha arraigado al presente y he notado que desde entonces soy una persona más consciente de lo que me rodea y aprecio más el presente que antes. El mindfulness también me ha aportado gran calma desde la cual he podido esclarecer y simplificar mis pensamientos para ser más productivo y llevar una vida un poco más plena. Aunque aún me queda mucho por progresar y pulir.  

En conclusión, nuestra mente salta incongruentemente del pasado al futuro y viceversa según le conviene y a veces esto nos produce estrés y desequilibrio emocional.             La práctica del mindfulness traslada el foco de estas preocupaciones hacia el aquí y el ahora mediante una respiración relajada y consciente. Al fin y al cabo, el momento presente es el único instante al que tenemos acceso para cuidarnos, querernos y avanzar hacia la plenitud y felicidad a la que aspiramos.

Fuentes:

Publicado por lamagiadeladiversidad

Anécdotas de u mundo sin fronteras.

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