Un suspiro

Por: Mayú Sidi

El oleaje de un mar inmenso sin límenes y sin fronteras. Con contornos en constantes cambio, líneas que dibujan los caminos de mis reflexiones. Fluye el talento, la inmediatez, el corazón en el arte. Nunca se imaginó ningún perfil exacto porque siempre se desconoció la nueva obra. Las olas del mar: el pincel, la húmeda brisa es el suave trazo y el oleaje inesperado son las circunstancias que depara el progreso. Asuntos de vacía reflexión, nuevas orillas, plena improvisación.

Obras ingenuas nunca jamás imaginadas, jamás retroalimentadas. Obras que culminan con un toque final blanquecino y esponjoso, la espuma que se mezcla con la arena humedecida. Olor a mar, corrales y algas. Pisadas de una vida, que cuentan una historia sin pausa. Huellas que forman parte de un instante recíprocamente único.

Un suspiro, alivio de un alma descuidada, respiro de un corazón desprotegido.            El atardecer de un cielo colorado los ilumina. Alzar la vista, otro cuadro que no se imagina. Un segundo y profundo suspiro, rayos de esperanza para un progreso en sintonía. Morado anaranjado que refleja la plenitud de mi armonía, mar y cielo. ¿Por la libertad, qué yo no daría?

Un suspiro que contempla un atardecer que encierra melancolía. Recuerdos que nos dan la vida. Nos constituyen como ser y nos dan un enfoque de proyección para aquello que nos depara la vida. Bases firmes, que a pesar de las dudas, siempre sanan los fines de las metas, sanan al corazón cuestionado.                    Melancolía con ligeros instante de sonrisa. Monólogos del alma. ¿Por la libertad, qué yo no daría?                          

Quién pudiera atrapar aquel último rayo, centello de esperanza. El cierre de un ciclo, quien pudiera predecir el mañana que no cuente lo que sucedería. Ligeras locuras que no planean el mañana. Recuerdos con fondos firmes que te devuelven a la vida… Un suspiro de equilibrio. 

Un suspiro también completa su ciclo, desembocar en la realidad de la vida.              Con una ligera reflexión de sabiduría: ahí fuera el mundo corre acelerado, ¿Qué persigue? ¿con qué fines una carrera tan desenfrenada?, ¿tan importante es, que es capaz de olvida sanar las lágrimas del alma y las inquietudes del corazón?        ¿Qué desembocadura persigue nuestro mundo?

Tomar un suspiro por reestructurar aquello que perseguimos, las metras de origen, que sin darnos cuenta nubló una carrera un tanto sobrevalorada. Quizás un suspiro para proyectar nuevas metas. Quizás para retomar el camino, pero de forma más pausada. Quizás para parar y decidir que es el momento de una pausa. Un suspiro para apreciar, para sentir, un suspiro de gratitud.                                     Decisiones de un corazón querido y un alma escuchada.

Regalarse un suspiro dónde todo fluya y nada influya. Y cuando se retome la carrera, ojalá la meta sea más clara, que el fin forme parte de nuestros recuerdos, aquellos que nos vida. Para entonces la carrera ya tendrá pleno sentido. O quizás con aquel necesario suspiro nos dimos cuenta de que también existía la carrera del vuelo. Entre los cielos del mundo y los atardeceres de aquel paisaje. Un simple suspiro que se transformó en un vuelo vida.  

Publicado por lamagiadeladiversidad

Anécdotas de u mundo sin fronteras.

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