Cum Leonis

Por Mayú Sidi

Gio, ¿a ti, qué es lo que te hace feliz?

El séquito teatral Cum Leonis era una de las principales compañías de teatro de la Toscana y Giovanni Bianchessi se encargaba de facilitar a la camarada las indumentarias que vestían los personajes en las diferentes representaciones.

El negocio de Giovanni había comenzado casi de forma improvisada cuando tras el fallecimiento de sus progenitores decidió deshacerse de la gran mayoría de objetos de la casa de su infancia que quebraban de nostalgia sus recuerdos. Sin embargo, preservó algunas vasijas del taller de su padre y vio una bonita oportunidad de mantener a su madre viva en el recuerdo dando a conocer su excepcional colección de vestidos teatrales de la Edad Media, tejidos a finales del siglo XIV. ¿Qué mejor forma de mantener a su madre latente en el recuerdo que dando una segunda vida a sus vestidos en los escenarios? Con los que ella misma había representado tantos y tantos personajes. Su madre le había transmitido la pasión por la representación y la lectura teatral y de alguna forma aquello resultaba un gesto de agradecimiento a su legado.   No fue difícil para Giovanni Bianchessi comenzar a arrendar aquellos vestidos y demás accesorios de la colección ya que en su infancia frecuentaba los teatros de la mano de sus padres y la gente del gremio le guardaba gran estima y cariño. Además, ellos tenían constancia de sobra del elevado valor de los vestidos de la colección de Silvia.                 

Giovanni había conocido a Petro Terni en uno de sus viajes de trabajo, cuando ambos acompañaban a la camarada teatral Cum Leonis a Lucca, destino de sus próximas representaciones. Petro era uno de los músicos más competentes con los cuales la compañía contaba en la región de la Toscana. El joven genovés se había quedado sin asiento junto a sus amigos y conocidos en la hilera de carrozas, sin embargo, quedaba espacio libre en el carro de Giovanni, tirado por dos viejos asnos.

Cuando Petro Terni se hubo montado en el carro con Giovanni, percibió una oscura desdicha en el rostro del conductor. Sus presentimientos se habían cumplido nada más comenzar el viaje. Aquel bergamasco reservado y poco expresivo cumplía rigurosamente con el prototipo de sus conciudadanos. Sus escuetas respuestas habían tumbado la ilusión y las enérgicas preguntas del muchacho genovés. Más adelante, incluso en el propio viaje, Petro se dio cuenta de que sus presentimientos y prejuicios le habían engañado. Giovanni resultó ser una persona con quien compartía un elevado grado de afinidad y una persona oyente, sensata e incluso con gran sentido del humor.     

Aunque Terni y Bianchessi hallaban uno en el otro un noble corazón y compartían su dicha por el teatro lo cierto era que ambos amigos eran personas muy diferentes.

La vida costeña en la cual había crecido Petro y su flamante juventud hacían que el genovés fuese una persona entusiasta, abierta y a la vez extremadamente inocente. Petro no veía maldad en las personas y tampoco percibía la vida como una constante amenaza. Inconscientemente una de sus aspiraciones en la vida era mantener su entorno en paz y servir a quienes le rodeaban de bienestar y prosperidad para equilibrar la suya propia. Por el contrario, Giovanni era una persona reservada y examinadora. Analizaba las situaciones de su vida con detalle y se aferraba más a su instinto que a la cambiante realidad de la vida. Cuando conocía a nuevas personas Giovanni controlaba su actitud y sus palabras hasta no conocer en detalle las pretensiones de sus interlocutores. Bianchessi no era menos entusiasta y generoso que Petro, simplemente que las plumas de sus historias escribían en diferentes capítulos.  

Al adentrarse en la estrecha entrada de la ciudad de Lucca, la hilera de carros de Cum Leonis comenzó a apelotonarse con gran revuelo y alboroto. Ello provocó un silencio en el carro de Giovanni que sucedía a una larga y enérgica conversación entre los dos nuevos amigos. Cuando la pausa del sigilo comenzó a incomodar a Petro, éste saltó repentinamente con una nueva pregunta;
Gio, a ti ¿qué es lo que te hace feliz?

En su habitual estado de calma Giovanni respondió:
-Te confieso que amo el campo, su rutina y sus olores.
Las cañadas, las higuera y las gallinas.
Mi sonrisa es permeable al silencio y al rugir del teatro.
Pero a ti te pregunto amigo mío,
¿debería ser la vida un eterno presente de plenitud y deleite?
Porque si es así, mi alma aún está en travesía hacia aquello que llamas feliz.

Publicado por lamagiadeladiversidad

Anécdotas de u mundo sin fronteras.

3 comentarios sobre “Cum Leonis

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