Un poco sobre mi, Bérgamo

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Los que seguís las lecturas de mi blog os habréis dado cuenta que generalmente abordo aspectos sociales, culturales y humanitarios. Y mediante diferentes expresiones textuales y literarias trato de plasmar la esencia de este blog, la pureza de la magia de la diversidad. Sin embargo, en escasas ocasiones he hablado de las experiencias que la rutina airea en mi vida cotidiana. O al menos no contadas de forma directa como así se plantea en esta entrada.

Sin seguir un orden cronológico, “bienestar y gratitud” son las palabras que desbordan en mi en este preciso instante y que me han motivado a verter mis vivencias en estas líneas. Al igual que el agua lo hace cuando el líquido ya desborda en el cuello de un envase y demanda otros depósitos. Todo ello surge a raíz de una odisea frenética: exámenes de la universidad, viajes de un lado a otro, estrés, tiempo de incertidumbre etc. Y a todo ello se añade un ingrediente determinante, mi Erasmus estaba a las puertas y no tenía nada preparado aún. Ahora que medianamente estoy establecido en mi nueva ciudad lo veo todo desde una perspectiva diferente. Y no consigo evitar una sonrisa al pensar en todo lo sucedido las últimas semanas, cuando incluso tenía pensamientos fugaces de renunciar a mi plaza Erasmus. Al fin y al cabo, ha sido un periodo que ha sacudido todo mi ser y ahora estoy empezando a sentir ese cosquilleo postetapa. Al igual que las agujetas se hacen notar en el cuerpo de un maratoniano el día después del evento y no justo después de la carrera. Y hablando de Maratón, espero compartiros próximamente mi experiencia en la Media Maratón de Bérgamo.

El día del viaje a mi nueva ciudad aún seguía con más dudas que cabos atados. Y recuerdo que horas antes del vuelo, haciendo espera mientras ya veía por la cristalera el avión, deslizaba el dedo en la pantalla de mi móvil saltado de noticia en noticia, escuchando música y viendo vídeos en YouTube. Precisamente en esta última plataforma me topé con el vídeo “16 Tips – como Dejar de Preocuparse // Dale Carnegie” del canal Un Poco Mejor. Media hora de escucha magistral y conciliadora, era un vídeo creado para mi y para ser escuchado en aquel preciso momento, destellos del destino. A los pocos minutos de guardar los auriculares en su estuche comencé a dejar soltar las cargas emocionales que portaba innecesariamente y eso que antes de la facturación hice una operación de parto de maleta in extremis. Desde entonces me permití disfrutar del instante, agradecer por la nueva oportunidad que me esperaba y tras unas respiraciones «made in Mindfulness» observaba con curiosidad la actividad de los viajeros. Sin darme cuenta la calma reinaba en mi y mi foco de atención se trasladó de las preocupaciones incongruentes a atender cada detalle que me rodeaba. Una de las frases que se me quedó tatuada tras ver el vídeo anteriormente mencionado, muy recomendable por cierto, es “ocúpate en vez de preocuparte”. Es esta una afirmación completamente cierta y que he podido experimentar en mi primera semana en Italia: en vez de dar tregua al libre pensamiento se debe de mantener la mente ocupada en otras tareas que nos hagan progresar, aunque sean simples tareas. En el vídeo se exponen ejemplos muy representativos.

Si la odisea previaje fue una tormenta cegadora sin rumbo y atemporal, los días posteriores al aterrizaje no fueron muy distintos. Es cierto que en ocasiones las preocupaciones de diferentes indoles retornaban a su sitio pidiéndome auxilio. Sin embargo, me dejé llevar por mi nueva ciudad, por sus calles y su encanto, su ritmo de vida, sus habitantes… ahora yo soy una de ellos. Y a pesar de que aún tenía muchos frentes abiertos a los que atender y las dudas iban en incremento, una cosa sí que tenía muy clara: estoy aquí para hacer cosas diferentes, y este mismo consejo también me lo dio un buen amigo antes de partir “busco lo incómodo”. No es que todo esté cambiando, simplemente que lo diferente invita a actuar en nuevos escenarios y conocer nuevas versiones de uno mismo.  

Gracias a Dios estas últimas semanas he aprendido una valiosa lección que engloba todas las circunstancias acontecidas recientemente: los momentos de dificultad son pasajeros, muchas de nuestras preocupaciones nos las inventamos y son vigorosas porque las pintamos con brocha gorda. Pero nada más lejos de la realidad, en mis pocos días en Bérgamo he conocido a gente maravillosa, precisamente de exponerme a mis miedos. He reído como nunca con mis panas de Málaga y hasta el momento en mi nueva ciudad he comido el mejor helado de mi vida. Simple pero gratificante. Se trata de exprimir cada experiencia, simplificar los retos y no aferrarse a nada como si no hubiera un mañana. El sol siempre aparecerá en el horizonte y todo quedará en una anécdota. 

Mayú Sidi

Publicado por lamagiadeladiversidad

Anécdotas de u mundo sin fronteras.

4 comentarios sobre “Un poco sobre mi, Bérgamo

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