Laberinto

Por Mayú Sidi

En el cerco de la rendición, posa una paloma blanca.
Ilusionado por desamores, se consume un muchacho.
Ante un séquito siempre complacido, canta una reina infeliz.
¡Detengan ese carroza! Voy al poblado con ellos.

Entre lunares había nacido, no todas las melodías se patentan.
Entre la tensión de trincheras, grietas, la familia desprotegida.
¡Dele un beso en la frente, a mi esposa está epístola y diles que lo quiero!
Agoniza la ceniza, trajes y diamantes a merced de la agonía.

¡Tomates y calabacines, rosas y romeros! del poblado de Ramírez.
En la cúspide de la capilla, aleteo, el primer vuelo de la primavera.
En su pico la valentía, tras ella su protectora.
¿Un hijo más en la realza o uno de sangre pelegrina?

Sollozos de concordia y envidia, ¿quién pudiera mi reina?
Se entierran las trincheras, el corazón acelerado, desbordado.
Un sinfín de vaivenes, el laberinto permeable.
Amor y desventuras, dogmas y leyendas.
Desde los vuelos estratosféricos, el laberinto es definido.
Desde sus encrucijadas es un puzle que pinta el destino.

Publicado por lamagiadeladiversidad

Anécdotas de u mundo sin fronteras.

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