Hijos del desierto

Demasiado tiempo a transcurrido.
Los ojos quedaron dormidos.
Recuerdos de juegos y madrasa.
Siempre acompañados de vecinos.
Vecinos de casa, corral y rutina.
Fuertes frente a tardes de calores intensos.
Amigos de las estrellas fugaces de la noche.
Ilusiones de mares y soñados caminos.
Nos inculcaron enriquecedores valores.
En grandes comidas los últimos.
Llegan los abuelos, beso y a su lado.
Ni mío ni tuyo, nosotros compartimos.
Fue mala suerte en los dados.
Olvidados por falsos derechos.
¡Pero que suerte hijos del desierto!
Estos valores jamás fueron soñados.
Mayú Sidi

Campamentos refugiados saharauis, Tindouf.

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4 comentarios sobre “Hijos del desierto

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